jueves, 21 de marzo de 2013

Última Lectura: 1984 - George Orwell

Título: 1984
Autor: George Orwell
Saga: No.
Editorial: Booket
ISBN: 9789875802339
Formato: tapa blanda


Sinopsis:

En una supuesta sociedad policial, el estado ha conseguido el control total sobre el individuo. No existe siquiera un resquicio para la intimidad personal: el sexo es un crimen, las emociones están prohibidas, la adoración al sistema es la condición para seguir vivo. La Policía del Pensamiento se encargará de torturar hasta la muerte a los conspiradores, aunque para ello sea necesario acusar a inocentes. Winston y Julia, a pesar de ser miembros del Partido y sabiendo que el Gran Hermano les vigila, se rebelan contra ese poder que se ha adueñado de las conciencias de sus conciudadanos. El camino que seguirán se convertirá en un peligroso laberinto hacia un final incierto.



Opinión personal:

Winston es uno de los pocos privilegiados que puede contarse dentro de los miembros del Partido que, en parte, se encargan de mantener el orden en el Estado de Oceanía. Su vida pasa de forma monótona frente a sus ojos, hasta que empieza a abrirlos un poco más para ver la realidad en la que ha vivido desde que tiene memoria.

Inconscientemente, Winston se embarcará en la búsqueda de alguna manera de hacer frente al Partido y al Gran Hermano. Pero deberá ser muy cuidadoso, ya que la Policía del Pensamiento le estará pisando los talones, lo que quiere decir que un mínimo paso en falso y podría estar perdido.


1984 es una novela de corte distópico compleja como pocas. Tiene ideas complejas, está situada en un mundo complejo, y tiene personajes igual de complejos. La historia, aunque es lenta, de seguro que termina gustando a aquellos que disfruten de libros en los que predomine la lucha de ideologías.

Sacó de su bolsillo una moneda de veinticinco centavos. También en ella, en letras, pequeñas, pero muy claras, aparecían las mismas frases y, en el reverso de la moneda, la cabeza del Gran Hermano. Los ojos de éste le perseguían a uno desde las monedas. Sí, en las monedas, en los sellos de correo, en pancartas, en las envolturas de los paquetes de los cigarrillos, en las portadas de los libros, en todas partes. Siempre los ojos que os contemplaban y la vos que os envolvía. Despiertos o dormidos, trabajando o comiendo, en casa o en la calle, en el baño o en la cama, no había escape. Nada era del individuo a no ser unos cuentos centímetros cúbicos dentro de su cráneo.

Nuestro protagonista es Winston, es un hombre de 39 años que trabaja en el Partido Exterior. A pesar de que parece un hombre común como todos los demás trabajadores del Partido, lo cierto es que se siente agobiado por la constante vigilancia de sus superiores y las ideologías del partido en sí. Está harto de no conocer la privacidad (todos los miembros del Partido, sus movimientos, sus actividades, sus gestos, etc. son monitoreados por el Gran Hermano a través de las telepantallas). Su trabajo consiste en reemplazar documentos de modo que lo que el Gran Hermano y los altos dirigentes del Partido digan sea la total y absoluta verdad. Este aspecto me resultó muy curioso, ya que el trabajo de Winston es, más específicamente, reemplazar el pasado. También hay otros trabajadores que se encargan de reescribir completamente novelas, adaptándolas a los ideales del Partido, e incluso gente que se encarga de reemplazar palabras (como "revolución", "libertad", etc) por otras en neolengua, el lenguaje del Partido que poco a poco se va extendiendo en todo el Estado de Oceanía.

-Fue una buena ejecución -dijo Syme añorante-. Pero me parece que estropean el efecto atándoles los pies. Me gusta verlos patalear. De todos modos, es estupendo ver cómo sacan la lengua, que se les pone azul... ¡de un azul tan brillante! Ese detalle es el que más me gusta.

También está Julia, una mujer que al igual que él odia al Partido, pero que a diferencia de Winston, no le importa realmente lo que las decisiones que tomen los gobernantes hagan al pueblo subordinado. Al principio me gustó este personaje, pero luego, cuando se van haciendo más notorias las diferencias entre las razones por las que Winston y ella odian al Partido, se me hizo más bien... insulsa. Sobre todo por el hecho de que el fuerte de este libro, y el eje principal del mismo, es la guerra entre ideologías, y eso a Julia parece no importarle en absoluto: ella simplemente odia al Partido, y punto. Aunque reconozco que en otros aspectos es un personaje bastante suspicaz e inteligente.

O'Brien sería otro de los personajes más importantes. No es hasta la mitad del libro más o menos cobra algo más de importancia en la historia, y sin lugar a dudas uno de los giros más impresionantes (sino el más) está relacionado con su papel. Desde el principio es sabido que tiene una mente suspicaz, pero en realidad es mucho más que eso.

-Los proles no son seres humanos -dijo -. Hacia el 2050, quizás antes, habrá desaparecido todo conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron... sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos enlo contrario de lo que eran. Incluso la literatura del Partido cambiará; hasta los slogans serán otros. ¿Cómo vas a tener un slogan como el de <<la libertad es la esclavitud>> cuando el concepto de libertad no exista? Todo el clima del pensamiento será distinto. En realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia.

En cuanto a libro en sí, no voy a negar que me gustó, pero tampoco voy a negar que de a momentos me resultó bastante denso. La historia avanza con considerable lentitud, aunque el punto fuerte de la novela no es la trama en sí, sino el mundo y las ideologías que enfrenta el autor.

En cuanto al mundo, es caótico por donde se lo vea. Por un lado están los miembros del Partido; por el otro, los proles. Los miembros del Partido son controlados constantemente, y si dejan al descubierto el mínimo indicio de sentimientos que no sean el odio o el miedo, son vaporizados. La Policía del Pensamiento se encarga de hacerlos desaparecer completamente: no dejarán ninguna prueba de que el que sea que tenga la desgracia de ser vaporizado haya existido alguna vez.

El Partido, a su vez, está fragmentado en cuatro ministerios:

  • El Ministerio del Amor (en neolengua Minmor) se ocupa de administrar los castigos, la tortura y de reeducar a los miembros del Partido inculcando un amor férreo por el Gran Hermano y las ideologías del Partido.
  • El Ministerio de la Paz (Minpax) se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente. Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo. (Hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera, como señala la psicología social).
  • El Ministerio de la Abundancia (Mindancia) encargado de los asuntos relacionados con la economía y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento.
  • El Ministerio de la Verdad (Minver) se dedica a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo fotografías, libros y periódicos), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado.


Los proles, por otro lado, tienen más libertad. Aunque al contrario que los anteriores, si bien no son vigilados constantemente, según el Gran Hermano no resultan peligrosos, sino muy volátiles y fáciles de dominar. Pero Winston tiene la esperanza puesta en ellos de todos modos: según él, son los proles los que se revelarán y tendrán la fuerza necesaria para hacerle frente al Partido.

Todos los miembros de esta sociedad conviven en Oceanía, uno de los tres Imperios del mundo. Estos tres Imperios (además del ya mencionado, Asia Oriental y Eurasia) han estado en guerra desde siempre. Gracias a este hecho, el Partido puede instalar en Oceanía una constante atmósfera de odio y miedo entre la población hacia los miembros de los otros estados, lo que los hace más fácilmente controlables.


Notó que los hombros de ella se movían disconformes. Julia siempre lo contradecía cuando él opinaba en este sentido. No estaba dispuesta a aceptar como ley natural que el individuo está siempre vencido. En cierto modo comprendía que también ella estaba condenada de antemano y que más pronto o más tarde la Policía del Pensamiento la detendría y la mataría; pero por otra parte de su cerebro creía firmemente que cabía la posibilidad de construirse un mundo secreto donde vivir a gusto. Sólo se necesitaba suerte, astucia y audacia. No comprendía que la felicidad era un mito, que la única victoria posible estaba en un lejano futuro mucho después de la muerte, y que desde el momento en que mentalmente le declaraba una persona la guerra al Partido, le convenía considerarse como un cadáver ambulante. 
-Los muertos somos nosotros -dijo Wilson.


Los sucesos en sí no son muy sorprendentes, básicamente porque a lo largo de toda la novela se dan pistas muy obvias y sólidas de lo que va a ocurrir. Por ejemplo, cuando Winston comienza a "revelarse" en contra del Partido, ya me veía venir cómo iban a terminar él y Julia. Aunque no voy a negar que de vez en cuando hubo algunos giros interesantes (en especial el que ya mencioné sobre O'Brien).

La política es un componente fundamental. A lo largo de sus páginas no solo encontramos denuncias a los estados totalitarios de la historia, sino que también encontramos varios monólogos (interesantes, pero un tanto cansadores) sobre lo que pretende el Partido en la sociedad. Si alguien aún no lee este libro y piensa hacerlo, tiene que tener esto muy presente: es una novela que, para degustarla como es debido, es necesario leerla con atención y atando cuidadosamente los cabos para entender lo que Orwell pretende criticar.

El Ministerio de la Paz se ocupa de la guerra; El Ministerio de la Verdad, de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la tortura, y el Ministerio de la Abundancia, del hambre. Estas contradicciones no son accidentales, no resultan de la hipocresía corriente. Son ejercicios de doblepensar. Porque sólo mediante la reconciliación de las contradicciones es posible retener el mando indefinidamente. Si no, se volvería al antiguo ciclo. Si la igualdad humana ha de ser evitada para siempre, si los Altos, como los hemos llamado, han de conservar sus puestos de un modo permanente, será imprescindible que el estado mental predominante sea la locura controlada.

En fin, es una distopía que me gustó mucho, pero reconozco que no es de las lecturas más ligeras que se pueden encontrar. La idea y el mundo que logra recrear el autor son originales, y logra explicar ambos de un modo claro, aunque complejo. Recomendado solo si no tenés reparos en leer una distopía con una fuerte presencia de política en sus páginas.




Y ustedes, ¿lo leyeron? ^^

Besotes ^^

6 comentarios:

  1. Me gusta la critica que se hace pero lo cierto es que no me veo leyendo algo tan denso.. Soy un poco toca narices para elegir libros y me gusta evadirme y que se lea rapidito.. por lo que por ahora lo descarto pero quizás en un futuro lo lea. Otra cosa que me echa para atras es que sea previsible aunque de algún que otro giro.. no se yo. Muy buena reseña.

    un besin

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  2. Esta es una de esas novelas que sé que tarde o temprano voy a terminar leyendo :) Así como la de Rebelión en la granja. Aunque no sea una lectura muy ligera me llama la atención ^^

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  3. No se porque no me llama el libro, se escucha bien, pero ahora ando buscando otras cosas que leer. Buena tu reseña :D Saludos!

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  4. He leído muchas reseñas diciendo que les parece muy denso y yo lo devoré. Me resultó super interesante tanto el mundo que crea como la crítica que lleva detrás. Un beso =)

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  5. Es un libro que me quiero leer si o si, a ver si lo consigo pronto =)

    Besos!

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  6. Lo leí por primera vez hace unos 10 años, por segunda vez hace unos 5 y actualmente lo estoy releyendo con mi hijo ya que se lo dieron de bibliografìa obligatoria en la secundaria. Me parece un libro interesantísimo, excelente y actual, de esos que deberían ser de lectura obligatoria!

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